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Cuando el agua se acaba

En abril de este año Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, enfrentó la amenaza de convertirse en la primera gran ciudad del mundo que se quedaría sin agua.

4,5 millones de personas vivieron en carne propia el pánico que provocaba la sola idea de abrir la llave del grifo y no recibir una sola gota de agua.

Una serie de medidas, como limitar el consumo a 50 litros diarios por persona, más la llegada de las lluvias y el fin de una larga sequía, dieron un respiro y la llamada Hora Cero, se pospuso.

Sin embargo, el problema de la escasez de agua en Ciudad del Cabo, y el resto del mundo, está lejos de terminar.

Grandes urbes como Sao Pablo, Londres, Beijing, Tokio y México DF, temen enfrentar una situación similar en las próximas décadas.

De toda el agua en el planeta, solo un 1% por ciento puede ser utilizada para consumo humano. El resto es agua salada o está congelada en los cascos polares.

La poco agua disponible está repartida, como la riqueza, de forma desigual. Canadá, por ejemplo, con una de las reservas de agua más grandes del el mundo, y un elevado nivel de consumo, posee 10 mil veces más agua por persona que Kuwait.

El valor del agua

Los porcentajes de utilización del agua por sector, también varían.

La agricultura emplea la mayor cantidad de agua (hasta un 70%) seguida por el uso industrial, que se ubica en un 22% y finalmente el consumo personal, que representa un 8%.

El exponencial crecimiento de la población y el consecuente aumento en la actividad agrícola e industrial ha sixtiplicado el consumo de agua en este siglo.

A pesar de la gran presión que existe por el acceso a este líquido vital, en muchos países se sigue menospreciando su valor, el cual tampoco es contemplado en los costos de producción.

Si las decenas de litros de agua que se necesitan para producir una sola gaseosa, o los miles que requiere la producción de un kilo de carne, se vieran reflejados en el costo final de una hamburguesa y una Coca-Cola, muy pocos podrían pagar su elevadísimo precio.

De no cambiar la forma de hacer las cosas, en cuenta el valor que realmente tiene el agua para la vida humana, la angustia y temor de los habitantes de Ciudad del Cabo podrían, muy pronto, también ser la nuestra.

 

 

 

 

Acerca de Ronald Díaz V. (78 Artículos)
Periodista y productor audiovisual independiente.

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