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Las armas ocultas de la industria alimentaria

“La incertidumbre es nuestro producto”. Esa era la punta de lanza de las estrategias de venta de la industria del tabaco a finales de los años sesenta.

La confusión se lograba mediante el financiamiento de estudios científicos que arrojaban datos falsos o contradictorios, sumado al pago de expertos quienes de forma sistemática negaban cualquier hallazgo sobre los efectos nocivos del tabaco para la salud pública.

El propósito de la industria tabacalera era claro: diseminar información siempre inconclusa con el fin de desorientar al consumidor.

Hoy, esa misma táctica es empleada por las industrias agrícola y de la alimentación a través de una serie de estrategias de comunicación encubiertas creadas para influir en la opinión pública y promover los intereses corporativos a espaldas del conocimiento público.

Matar al mensajero

En el estudio Spinning Food. Como Grupos de fachada y comunicaciones encubiertas están dando dorma a la narrativa sobre los alimentos”, la organización Friends of the Earth (Amigos de la Tierra) revela los métodos y la inversión millonaria que realizan algunas de las más grandes empresas de alimentos, biotecnología y agroquímicos para moldear la opinión pública.

Siguiendo líneas similares a las utilizadas por la industria tabacalera, estas empresas han establecido más de una docena de grupos de fachada.

Con ese nombre se denomina a aquellos grupos creados con el financiamiento de una parte interesada en promover una determinada agenda, pero sin revelar esa conexión al público.

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Los productos orgánicos son una amenaza para la agroindustria. 

En el caso de la comida industrial, estos grupos u organizaciones se encargan de atacar la producción de comida orgánica, al tiempo que defienden el uso rutinario de pesticidas y los cultivos o de antibióticos en granjas industriales.

También mueven sus fichas de forma estratégica para infiltrarse en las redes sociales,  blogs, e incluso en las noticias de medios de comunicación tradicionales.

De esta manera llevan su mensaje e influyen en la conversación sobre aquellos temas que resulten una amenaza para sus negocios.

El nuevo consumidor

La agresiva reacción de estas empresas se da en momentos en que los consumidores están demandando alimentos más seguros y saludables y existe un interés creciente en consumir productos frescos y preferiblemente orgánicos.

La Asociación de Comercio Orgánico reportó, según un artículo publicado en el portal Food Business News, que la venta de productos de este tipo fue de $43 mil millones en el 2016.

Los mercados de agricultores en los Estados Unidos aumentaron de 1755 en 1994, a 8144 en el 2013, y los productos certificados como “No modificados genéticamente” alcanzaron más de $10 mil millones en ventas en el 2014.

Según un reportaje de la revista Fortune este cambio en los hábitos de los consumidores ha afectado de forma dramática las ventas de 25 de las más grandes industrias de alimentos y bebidas en los Estados Unidos, las cuales han perdido alrededor de $18 mil millones de dólares de cuota de mercado desde el 2009.

Solo la industria de comidas empacadas perdió 4 mil millones de dólares en el 2014.

Para poder sobrevivir en este nuevo contexto, en donde los consumidores están más informados e interesados en lo que están llevando a su mesa, la industria alimenticia ha recurrido a refinadas estrategias.

Así lo hacen

Según el estudio de Amigos de la Tierra, el objetivo de la industria agrícola y de la alimentación es llegar a las diferentes audiencias colocando mensajes que parezcan orgánicos, creados por terceros imparciales, independientes, y basados en datos científicos.

Esto lo hacen contratando empresas de relaciones públicas, atacando la credibilidad de científicos, defensores, consumidores y periodistas que plantean inquietudes sobre los métodos y los impactos de la producción de alimentos industriales.

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Organizaciones de fachada difunden la idea de que los pesticidas son seguros, a pesar de la creciente evidencia sobre el peligro que representan. 

Asimismo, se asocian con los principales medios de comunicación y pagan publicidad nativa disfrazada de noticias reales.

También colocan bajo la manga aliados en diferentes frentes que luego son citados en medios de comunicación, en artículos de opinión ó en sus propios sitios web.

Una empresa del sector agrícola, bajo escrutinio en el reporte mencionado, es la Alliance for Food and Farming (Alianza para la Alimentación y la Agricultura), la cual concentra sus esfuerzos en diseminar la idea de que los pesticidas son seguros y los alimentos cultivados de esta forma no son más peligrosos que los orgánicos.

Los gastos de esta organización en estrategias de comunicación y mercadeo entre el 2009 y 2013 superan los mil millones de dólares.

Esto a pesar de que según el Panel Presidencial Sobre Cáncer existe evidencia creciente de que la exposición a los pesticidas es perjudicial para la salud.

Alliance for Food and Farming también han trabajado en desacreditar una guía publicada por la Organización no Gubernamental Grupo de trabajo ambiental, llamada Dirty Dozen: una lista con el nombre de los productos agrícolas con altas cantidades de pesticidas en donde se menciona las manzanas, peras, fresas y espinacas, entre otros.

Parte de la estrategia consistió en publicar una pieza de mercadeo llamada “12 Razones Para No Usar la Lista de la Docena Tóxica” en la página web Safefruitsandveggies.com,  creada y fundada por la organización antes mencionada.

Otro grupo de fachada llamado Council for Biotechnology Information (Consejo para Información en Biotecnología), invierte sumas millonarias en la promoción de los supuestos beneficios de los muy cuestionados organismos genéticamente modificados.

La idea es atacar iniciativas de etiquetado de transgénicos y evitar la regulación en el uso de alimentos de la ingeniería genética.

En este campo algunas estrategias son la creación de informes dirigidos a políticos, el patrocinio de capacitaciones para periodistas y la organización de conferencias para estudiantes, agricultores y académicos, sobre los beneficios de la agricultura biotecnológica.

La firma Ketchum, una cuestioanda empresa de relaciones públicas, creó la pagina GMOAnswers.com (Respuestas sobre Organismos Genéticamente Modificados), patrocinada por Monsanto, BASF, Bayer, Dow, Dupont y Syngenta.

El sitio pretende ser un foro abierto para contestar preguntas sobre los organismos geneticamente modifcados, sin embargo todos los expertos de la página son defensores de la ingeniería genética.

El reporte de Amigos de la Tierra advierte sobre la necesidad de vigilar estas campañas de desinformación y comunicaciones encubiertas, las cuales podrían traerse abajo los avances logrados en la educación y conocimiento del consumidor.

La organización busca motivar a los periodistas, líderes de opinión y público en general, a que sometan a escrutinio riguroso este tipo de empresas y la veracidad de los mensajes que transmiten.

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