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El mito de las bebidas hidratantes

Ante el descenso sostenido en el consumo de bebidas gaseosas otros productos han ganado adeptos con el impulso de multimillonarias campañas publicitarias que pregonan sus bondades para la salud. Entre ellas, las bebidas hidratantes.

Desde atletas de alto rendimiento hasta el más común de los usuarios de un gimnasio, parece estar convencido de que estas bebidas son necesarias para mantener una adecuada hidratación y elevar el rendimiento físico.

Sin embargo, desde el 2012 la publicación British Medical Journal (BMJ) reveló una serie de mitos creados por la industria, con ayuda de algunos científicos, en torno a la hidratación.

En un extenso artículo, Deborah Cohen, editora de investigaciones de la revista, recalcó la falta de evidencia que existe para respaldar el impacto positivo que -se supone- bebidas como Gatorade y Powerade ejercen en los atletas que las consumen.

La investigación de Cohen ahondó en el resultado de una muy cuestionable alianza entre la industria de las bebidas y la academia científica para la creación de la llamada “ciencia de la hidratación”, puesta al servicio de la maquinaria de mercadeo de grandes compañías interesadas en impulsar las ventas de sus productos.

Fue así como se llegó al concepto de “prehidratación”, o beber antes de tener sed (según el cual su cerebro no sabe que usted tiene sed) y la necesidad de entrenar el intestino para tolerar más líquidos.

Contrario a lo que se creía hará unos 40 años, cuando a los maratonistas se les aconsejaba no tomar líquidos y el papel de la hidratación era visto como algo de poco valor científico, hoy en día el consumo de este tipo de bebidas se llegó a considera vital para lograr el nivel máximo de rendimiento deportivo.

Según pudo comprobar la investigación realizada por la BMJ, este radical viraje en la importancia de la hidratación, y consecuentemente en el consumo de bebidas hidratantes, es producto del  patrocinio que estas compañías le han dado a grupos de científicos, quienes terminaron por desarrollar un área de la ciencia dedicada exclusivamente a la hidratación.

Convenientemente, estos mismos científicos luego terminaron influenciando a las organizaciones de medicina deportiva y de ahí hacia abajo se tejió un engranaje de difusión de consejos de salud que incluyen la campaña de temor sobre los peligros de la deshidratación.

Dicho de otra manera, se creó una temible y potencialmente letal “enfermedad” asociada con la práctica del ejercicio físico, cuyo remedio lleva el nombre de Gatorade, Powerade y similares.

Contrario a lo que pregonan estas compañías, sí existe un riesgo comprobado de desarrollar enfermedades y muerte, pero por la sobrehidratación y nunca por la falta de agua durante el ejercicio.

Ciencia y mercadeo

Con el respaldo de multimillonarias campañas publicitarias de gigantes como PepsiCo (Gatorade) Coca-Cola (Powerade) y GlaxoSmithKline (Lucozade), la expansión del consumo de estas bebidas al público en general (incluidos los niños, niñas y adolescentes) fue inevitable.

“La clave detrás del acenso meteórico en el consumo de bebidas deportivas recae en la alianza entre ciencia y el mercadeo creativo. Lo que comenzó como una simple mezcla de ingredientes de cocina, se convirtió en “una pieza esencial del equipaje deportivo”, detalla el estudio.

La industria de las bebidas hidratantes había logrado inculcar la idea de que  una correcta o incorrecta hidratación era un factor tan crucial como la preparación misma, y determinante en el éxito o fracaso de un atleta.

No obstante los muchos riesgos y temores -que con gran efectividad la industria de las bebidas hidrantes ha logrado propagar- lo cierto del caso es que no existe evidencia científica que compruebe la inminencia de muerte por esta causa durante la práctica de un ejercicio o deporte.

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La industria de las bebidas hidratantes logró vender la idea de que el consumo de estos productos es indispensable para alcanzar un alto nivel de rendimiento deportivo.

Arthur Siegel, profesor asociado de medicina de la Universidad de Harvard, citado por la investigación publicada por la BMJ, confirma no solo que nadie haya muerto durante una maratón por esta condición, sino que toda la atención sobre este tema se debe en parte al endoso que le han dado las asociaciones de medicinas deportivas (muchas vinculadas con las empresas antes señaladas).

Gracias al ligamen entre las revistas de medicina deportiva y la industria de las bebidas hidratantes, es prácticamente imposible encontrar un artículo que se atreva a cuestionar el papel que juega la hidratación en el ejercicio.  Mucho menos de estudios que contengan resultados negativos.

La investigación realizada por BMJ no recibió, de parte de las compañías, información sobre estudios que de manera incuestionable respaldaran sus muy publicitados beneficios; todos ellos resultaron sin una base científica robusta y carentes de toda confiabilidad.

Finalmente, el incremento en el consumo de este tipo de bebidas en poblaciones infantiles es preocupante, dado que estas se asocian con el incremento en los niveles de obesidad, producto de la cantidad de azúcar que contienen.

La asociación que el público en general, padres de familia incluidos, hace de las bebidas hidratantes con la salud, se debe en mucho a la publicidad, mercadeo y al vínculo que estas marcas establecen con figuras deportivas de renombre, así como con eventos deportivos masivos.

El profesor Tim Noakes, profesor emérito de la división de Ciencias del Ejercicio y Medicina Deportiva de Cape Town University, autor de otro interesante artículo sobre mitos y verdades de la hidratación, y fuente directa de la investigación realizada por la BMJ, sentencia:

“(La deshidratación) es una respuesta biológica normal al ejercicio. Pierdes agua; te da sed, tomas agua. Fin de la historia”.

Acerca de Ronald Díaz V. (55 Artículos)
Periodista y productor audiovisual independiente.

1 Comentario en El mito de las bebidas hidratantes

  1. Fabian Jenkins // 3 octubre, 2017 en 11:06 pm // Responder

    Don Ronald.La hidratación no puede ser considerada como un mito…. Eso es como decir: “El mito de la comida chatarra” ¿sería lo mismo?.
    Con todo respeto y sin ánimos de una contienda sensacionalista, su articulo mantiene una línea periodística y no educativa.
    Este tema ya había sido publicado por el periódico La Nación en el 2012. Cinco años después sería interesante ver si se comprobó un complot por parte de la industria de las bebidas deportivas o si los argumentos del BMJ carecen de fundamento
    Si desea hacer una nota para informar debidamente a la población sobre estos mitos, estoy a su completa disposición.

    Me gusta

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